EL EX EMPLEADO DE DINANT Julio Aldana, el hombre que lavó los millones de Roxana Baldetti y se entregó a la justicia

Julio Aldana DinantTomado de contrapoder.com.gt

Julio Aldana se entregó a la justicia este lunes. El Ministerio Público y la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG) lo vinculan al caso de cooptación del Estado de Guatemala. El gestor de la cartera VIP de Banrural habría asesorado a la exvicepresidenta Roxana Baldetti sobre cómo lavar su fortuna.

Soñaron con grandes proyectos. Compraron la sede de la Superintendencia de Telecomunicaciones y ganaron US$2 millones con la venta de la sede del Colegio de Abogados. Julio César Aldana Franco, aparente pastor evangélico y gestor de la cartera VIP para el Banco de Desarrollo Rural, fue el principal asesor financiero de Roxana Baldetti. Formó las sociedades donde ella hizo circular dinero, lavó su patrimonio y gestionó millonarios créditos para sus negocios.

EL GESTOR

Durante cuatro años estuvo junto a ella, pero su nombre nunca se escuchó en público. La primera vez que alguien lo nombró fue ante un juez, en septiembre pasado, cuando la exvicepresidenta Roxana Baldetti estaba presa y ya todo había terminado.

Estuardo González, alias Eco, administrador de varias empresas de la exvicepresidenta, durante una audiencia del caso de defraudación aduanera La Línea, explicó que el día que conoció a Baldetti en Casa Presidencial, ella le presentó a un hombre llamado Julio César Aldana Franco. La entonces vicepresidenta le explicó que aquel hombre contaba con una estrategia para gestionar su patrimonio y que con él debía coordinar su trabajo. Eco firmó un acuerdo de confidencialidad  en la oficina de Aldana, en el penthouse del edificio Paseo Plaza, en la zona 10, días después del encuentro. Y a partir de ese momento, gestionaron sociedades anónimas para Baldetti.

Aldana es un desconocido para el gran público, pero no para el mundo de la banca y la política.

Él se presenta como un pastor evangélico y exitoso empresario, pero no existe evidencia de que sea ni lo uno ni lo otro. Administrador de empresas de 46 años, originario de Zacapa, Aldana es en esta historia el enlace entre dos mundos que se necesitan mutuamente: la política y la banca.

Este supuesto pastor trabajó, primero, al servicio del quebrado Banco del Café (Bancafé) y después para el Banco de Desarrollo Rural (Banrural), el segundo banco más importante del país. No es un empleado común, sino un contratista que cobra comisiones por los negocios que capta.

A través de Construgua, una empresa representada por su hermana, Aldana cuenta desde 2008, con un contrato para gestionar e incrementar la cartera VIP de Banrural. A esta categoría pertenecen personas y empresas con grandes patrimonios, además de instituciones públicas. Clientes cuya importancia justifica una atención personalizada. Aldana los atiende en su oficina de Paseo Plaza y ofrece los mismos servicios de una agencia de Banrural.

Por la oficina de Aldana, en el penthouse de Paseo Plaza, como consta en las escrituras de uno de sus abogados, Julio Eduardo Camey, pasaron en los últimos cinco años el expresidente Otto Pérez Molina, quien  recibió en 2014 un préstamo hipotecario de Q3.5 millones; el ex secretario privado de la Vicepresidencia, Arturo Batres Gil, quien suscribió un crédito de Q6 millones y otro de US$ 750 mil, el mismo día de octubre de 2012; también pasó una sociedad ligada al excandidato presidencial Manuel Baldizón, quien recurrió a dicha oficina para gestionar la compra de una finca en Dolores, Petén, en 2010, valorada en Q1.2 millones y un apartamento en el edificio Vista Verde, zona 15, que costó casi Q900 mil; desde 2012, también pasaron por allí el gobernador patriota de Chimaltenango, Mynor Mejía Popol y el líder de la Unión del Cambio Nacional (UCN) y exdiputado Marvin García Buenafé.

LA CLIENTA

El hermano de ella los presentó. Se sentaron a tomar un café. Meses después,  Roxana Baldetti usaba el entramado de sociedades anónimas creadas en el penthouse de Julio Aldana para adquirir propiedades, pero también para gestar millonarios créditos.

Antes de 2012, Aldana tuvo relación con la administración de Álvaro Colom y Sandra Torres, a quienes se aproximó para lograr su apoyo para un proyecto inmobiliario, el cual no caminó sino hasta bajo la administración de Pérez y Baldetti.

En los últimos años hubo una clienta que sobresalió sobre los demás. Aldana aseguró a ContraPoder que ella fue una usuaria más de los servicios de Banrural, a quien atendió a instancias del banco. Pero las fuentes consultadas y la declaración de Eco, evidencian que la relación fue más allá.

Una fuente que conoció de cerca la actividad económica de la exvicepresidenta, explicó que el origen de la relación entre Aldana y Baldetti estuvo en el mutuo interés por gestionar el negocio de la colocación de fondos públicos en Banrural. “No me consta que ella obtuviera comisiones del banco por los depósitos de dinero público, pero lo lógico sería pensar que sí o que ella le pagaba a él por sus servicios con esta operación”, señaló la fuente.

Aldana administra para Banrural las cuentas de 30 instituciones públicas, entre ellas las del Organismo Judicial (OJ), el Fondo para el Desarrollo Económico de la Nación (Fonpetrol) y varias municipalidades. También gestiona un millar de cuentas a nombre de empresas privadas y particulares.

Paralelo a ello y a partir de 2011, no solo gestionó préstamos para la exfuncionaria presa, sino que también proveyó las sociedades anónimas y abogados para manejar su patrimonio. Un verdadero servicio VIP.

No todas las propiedades de la exvicepresidenta estuvieron en las manos del aparente pastor. Hubo algunas que se adquirieron bajo entramados de sociedades distintos: su casa en Los Eucaliptos, por ejemplo, así como las dos oficinas que adquirió en Zona Pradera y el apartamento en el edificio Las Pilas, Santa Catarina Pinula.

Pero una parte importante de sus bienes sí fue manejado por Aldana. En marzo de 2014, cuando Baldetti concedió la entrevista de radio en la que afirmó que era propietaria de colonias, centros comerciales y cines en “el interior de la república”, hablaba de negocios que Aldana le había proveído y financiado.

Las escrituras realizadas por Camey y otros notarios que operaron desde el penthouse, junto a otros registros públicos, muestran que entre 2010 y 2015 Aldana creó 51 sociedades anónimas y una fundación religiosa en Guatemala. Una decena más de empresas en Florida y Panamá. Estas –representadas por sus parientes más cercanos y empleados suyos– recibieron créditos por valor de Q390 millones (en su mayor parte de Banrural y en menor medida, de Banco G&T Continental) y compraron bienes inmuebles por unos Q300 millones y vehículos por Q15 millones.

De este patrimonio, según pudo confirmar ContraPoder, al menos, Q105 millones en créditos fueron destinados a operaciones de las que se benefició Baldetti.

Para esta investigación se realizaron seis entrevistas a fuentes que solicitaron no ser identificadas. Todos coincidieron en que Aldana fue algo más que el banquero de Baldetti. Unos lo describieron como un administrador de empresas, un impulsor de negocios fantásticos. Otros le retrataron como un ilusionista, que fingía una gran actividad económica utilizando dinero prestado y que sembró en la mente de la exvicepresidenta ideas ruinosas. Hay también quienes le describen como un lavador de dinero profesional, alguien que se asoció con la funcionaria para legalizar el patrimonio que acumuló desde el poder.

Existen razones para pensar que Aldana fue en realidad esos tres hombres: el empresario, el ilusionista, el lavador. Aldana aseguró a ContraPoder que él solo fue un banquero para la entonces vicepresidenta y que hizo negocios con una sola empresa controlada por ella. El supuesto pastor negó que otras empresas inscritas a nombre de sus parientes o empleados suyos, tengan relación con él.

Del champú a los centros comerciales

En una entrevista ofrecida a ContraPoder, Aldana se presentó como “un empresario dedicado a servir al Señor y a llevar su palabra”. Aldana afirmó presidir los Ministerios Dios es Fiel, la personería jurídica que poseen iglesias en Zacapa, Quetzaltenago y Estados Unidos.

El asesor financiero aseguró viajar constantemente a Estados Unidos para atender su labor pastoral, donde cuenta con un patrimonio considerable: en Fort Myers, Florida, como consta en registros públicos, posee una casa comprada en 2009 por 375 mil dólares y un inmueble donde funciona una iglesia que adquirió en 2011, por US$1.1 millones. En la ciudad de Labelle, Florida, desde 2009 es dueño de un inmueble valorado en US$1.2 millones.

Las fuentes cercanas a Aldana y a los negocios que hizo con Baldetti aseguraron que, a pesar de su aparente dedicación a la religión, Aldana no es un verdadero ministro evangélico. “Las iglesias le sirven para algún propósito, pero él no tiene tiempo material para ser pastor”, aseguró alguien que le conoce.

En la última década, Aldana no solo trabajó para los bancos, sino tejió a su alrededor una red de cerca de un centenar de sociedades anónimas que están a su nombre, de su esposa (Ligia María Morales Castañeda), sus hermanas (Lubia y Eunice), su madre (Roselia Franco), sus sobrinos (Jorge Alberto y Claudia María Orellana), el esposo de una sobrina (Emmanuel Cordón), su suegro (Carlos Adalberto Morales) o de empleados como Samuel Aceituno o José Antonio Castellanos y su esposa, y un sinfín de prestanombres que se repiten una y otra vez a su alrededor. Casi todas las sociedades fueron constituidas por los principales abogados de Aldana: Camey y Miriam Melina Reyes. Él niega que ellos trabajen directamente para él, a pesar de que ambos registran su oficina en el penthouse del cual es propietario el pastor.

Todos estos nombres precisamente se repiten en las empresas que figuran en la declaración patrimonial que Baldetti presentó a la Contraloría General de Cuentas y también en otras sociedades como Proinver, la cual, según Eco y el propio Aldana, perteneció a la exvicepresidenta.

En la declaración de probidad, según expuso Eco, figuraban tres sociedades controladas por Baldetti: Centro Industrial de Oriente, una zona franca en desarrollo en Estanzuela, Zacapa; Galú, propietaria de un hotel boutique en Antigua Guatemala; y Consorcio Innova, desarrolladora de un condominio en Coatepeque, Quetzaltenango. Solo estas tres empresas, junto con Proinver, recibieron créditos por Q55 millones de Banrural durante el mandato de Baldetti.

La exdiputada y modesta empresaria, quien en una entrevista a finales de 2011 declaró que tras su paso por el poder volvería a “vender champús”, tenía en realidad otros planes.

Súbitamente, Baldetti declaraba ser propietaria de un condominio, un hotel y una zona franca. Todo formalmente a nombre de Aldana, su banquero personal.

El hotel en Antigua se compró a finales de 2013, en un solo pago. Como consta en el Registro de la Propiedad, el inmueble, de 415 metros cuadrados, se compró por Q500 mil. Seis meses después se hipotecó para un préstamo de Q5 millones.

Galú, la sociedad propietaria del hotel, también compró en 2014 en un solo pago, una casa de 100 metros cuadrados en un condominio de El Zapote, zona 2, oficialmente por Q220 mil, aunque los precios de viviendas en ese sector suelen cotizarse en el triple de ese valor.

El condominio en Coatepeque se llama Valle de las Gardenias y fue inicialmente desarrollado por el Grupo Inmobiliario de Occidente, pero pasó a formar parte del patrimonio de Banrural tras la ejecución de una hipoteca. El banco subastó la propiedad en julio de 2011 –cinco hectáreas a medio urbanizar– y la sociedad que Aldana creó para Baldetti, Consorcio Innova, la adquirió a precio de saldo: Q2.1 millones en un solo pago, como consta en las escrituras de Camey Silva. En febrero de 2012, Consorcio Innova la hipotecó en Banrural a cambio de Q25 millones.

La zona franca fue bautizada como Complejo Industrial de Oriente (CIO) y está en el término municipal de Estanzuela, en unos terrenos ubicados junto a la ruta que conduce a la cabecera departamental de Zacapa, que fueron adquiridos al propio Aldana por Q500 mil en 2014. Según explicó una fuente cercana a Baldetti, el plan desarrollado desde la Vicepresidencia y ejecutado

por Eco y el antiguo secretario de Baldetti, Juan Carlos Monzón, entre otros, era atraer maquileros a la zona franca gracias a la inclusión de Estanzuela en el proyecto de los salarios diferenciados, el cual nació del Ejecutivo de Pérez Molina en 2014.  La zona franca fue autorizada por el Ministerio de Economía, pero aún no opera.

Este proyecto forma parte de uno mayor en esta área ejecutado por Aldana: la construcción de un centro comercial de 38 hectáreas llamado Megaplaza, que a la fecha ha supuesto una inversión de Q119 millones financiados por Banrural, y de tres condominios: Condado Estanzuela, Villas de Estanzuela y Guayacán.

Estos proyectos comenzaron a desarrollarse hacia 2010 y sus primeros socios, junto a Aldana, fueron el expresidente del Colegio de Abogados, Freddy Cabrera, y un próspero empresario logístico llamado Selvyn Palma, quienes sirvieron de garantes para los primeros préstamos concedidos por Banrural, con los que se iniciaron las obras. Una fuente próxima a Aldana confirmó que la participación de estos socios cedió tras la entrada de Baldetti en el negocio.

Proinver, una de las sociedades mencionadas por Eco era la empresa destinada a albergar su participación en estas inversiones, esencialmente en el centro comercial.

Aldana explicó a ContraPoder que la única participación de la exvicepresidenta en Megaplaza, ejecutada a través de Proinver, fue que ella logró firmar un contrato con la cadena de cines del magnate mexicano Ángel González, Albacinemas.

A cambio de esta intermediación, dijo Aldana, Megaplaza firmó un contrato con Proinver de promesa de compraventa de acciones, la cual nunca se ejecutó. El administrador, de hecho, afirmó que la exvicepresidenta renunció a sus acciones pues no aportó el capital que demandaba Megaplaza.

ContraPoder no halló evidencia de que esto sea cierto. Los documentos y las fuentes incluso confirman que la participación de Baldetti fue mayor. Como consta en las escrituras de abogados vinculados a Aldana, en octubre de 2014 Proinver recibió un préstamo de Banrural de casi Q23 millones, no para construir los cines sino para adquirir 14 locales en Megaplaza, que después fueron trasladados a un fideicomiso como garantía para solicitar más préstamos a favor de la sociedad. En este fideicomiso también aportaron inmuebles Megaplaza y Cristagua, dos sociedades controladas por familiares de Aldana.

Los cines existen. Están en construcción, pero su propietario es una sociedad llamada Distribuidora y Comercializadora Corporativa de Oriente, controlada por Aldana, la cual recibió, en diciembre de 2014, un crédito por Q4.2 millones de Banco G&T Continental para iniciar las obras. Esto evidencia que Distribuidora y Comercializadora de Oriente también operaba para la exvicepresidenta.

La exvicepresidenta presa, a través de Eco, participó en la comercialización de los locales de Megaplaza. El administrador, también en prisión, viajó a Estanzuela en varias ocasiones y se implicó en las negociaciones para atraer inquilinos.

Estos esfuerzos se tradujeron en un hecho evidente: el principal atractivo de Megaplaza es que en el lugar se prestan servicios públicos. Existe una sede de Maycom, la empresa a la que el Estado subcontrata la emisión de licencias de conducir; una oficina del Registro de la Propiedad (RGP); y otra del Registro Nacional de las Personas (Renap). Estas tres instituciones se trasladaron desde otras ubicaciones, al centro comercial de Estanzuela a lo largo de 2012, tras la llegada de Baldetti al poder. El Instituto Guatemalteco de Turismo abrió una sede, pero cerró en agosto de 2015.

La participación real de la exvicepresidenta en Megaplaza, un negocio millonario cuya construcción requirió créditos por Q119 millones, es en realidad un misterio que solo las investigaciones judiciales por lavado de dinero, actualmente en marcha, podrán desentrañar.

“Nunca fue mi socia. Era solo una clienta”. Julio Aldana Franco –captador de créditos e inversiones

EL ESTADO COMO CLIENTE

Las inversiones donde Aldana participó junto a Baldetti fueron al menos otras tres, según coincidieron fuentes del entorno de ambos. La primera fue la adquisición de la sede de la Superintendencia de Telecomunicaciones (SIT) en la zona 10. Se trata de un edificio de casi 800 metros cuadrados de construcción, ubicado en la 4ª avenida y 15 calle que cuenta con tres niveles. Este inmueble pertenecía a la filial guatemalteca de una empresa chilena, pero en julio de 2013 cambió de propietarios, como consta en las escrituras de Camey. El edificio, donde funciona de manera permanente la SIT desde 2011, fue adquirido por Lirios Investment, una sociedad cuya representante legal es la abogada Reyes Alvarado, la misma que tiene su despacho en el penthouse de Paseo Plaza y ha realizado escrituras para Megaplaza y Proinver. Y como socia de Lirios Investment figura Silvia Lucrecia Morales, cuñada de Aldana.

Esta sociedad compró la sede de la SIT por Q1 millón. El valor real de la transacción debió de ser mucho mayor, pues posteriormente el edificio fue valorado en Q13 millones en un avalúo efectuado por el Banco G&T Continental. El negocio fue redondo. La renta asciende a US$10 mil mensuales. El inquilino es estable y nunca se atrasa: se trata del Ministerio de Comunicaciones.

Similar es el caso de la operación urdida por el pastor y la exvicepresidenta para comprar un lote de terreno de 900 metros cuadrados en la 15 calle y 1 avenida de la zona 10. Distribuidora y Comercializadora de Oriente, una sociedad representada por Samuel Aceituno, un empleado de Aldana, lo compró a los dueños del adyacente hotel Biltmore.

La transacción se cerró en septiembre de 2013 en US$1.1 millones, pagados mediante dos cheques del G&T Continental. Menos de un año después, el inmueble fue vendido al Colegio de Abogados y Notarios (CANG) por US$3 millones durante la presidencia de Luis Reyes.

El tercero de los proyectos debió ser el mayor. Entre 2013 y 2015, varias sociedades vinculadas a Aldana adquirieron unas 36 hectáreas de terreno en Bárcenas, según escrituras de Camey. Se adquirieron 20 fincas por Q3 millones, aunque el precio real debió de ser superior, pues tres de las 20 fincas fueron hipotecadas por Q25 millones ante Banrural.

Una fuente cercana a la exvicepresidenta señaló que el plan consistía en crear un gran proyecto de viviendas que después serían mercadeadas entre maestros y otros burócratas

Este informante explicó que Aldana impulsó este proyecto desde la presidencia de Álvaro Colom, pero por dificultades con las servidumbres de paso no pudo concretarlo. Los obstáculos se superaron durante el mandato de Baldetti, pero surgió otro insalvable: la renuncia y captura de la funcionaria. El proyecto se suspendió de nuevo a pesar de que la inversión en la compra de las propiedades ya se había efectuado.

Aldana negó su relación con estas tres operaciones, que implicaron un desembolso de Q48.5 millones en préstamos.

“Nos ha ido muy bien, hemos vendido colonias en el interior de la República… nos metimos en la misma área departamental a hacer centros comerciales donde tengo la ventaja de tener algunos cines y eso se vuelve el atractivo del centro comercial.”  Roxana Baldetti, en entrevista con Emisoras Unidas (marzo, 2014).

UNA FORTUNA

Las adquisiciones de Baldetti, a través de sociedades y financiación de Aldana, pudieron ser más. En  los últimos cinco años, las empresas controladas por sus parientes y familiares adquirieron un patrimonio fabuloso. Compraron 21 hectáreas de terreno en Palencia, fincas que suman 150 hectáreas en Zacapa y una plantación forestal de 86 hectáreas en Salamá, Baja Verapaz.

También se hicieron con buen número de inmuebles: apartamentos en los edificios Vistas de Muxbalia, Pacífica Plaza (zona 14), Paseo Plaza (zona 10), Casa Margarita (zona 10), Torre Gaviota (Marina del Sur), Joya de Florencia (zona 10), así como una oficina en el edificio Géminis, zona 10, y media docena de casas, entre ellas, una mansión en Monterrico.

Estas propiedades tienen un valor aproximado de Q300 millones. Toda una fortuna.

El diario elPeriódico ha documentado la relación de Baldetti con al menos dos de estos inmuebles: el apartamento de Casa Margarita, valorado en US$600 mil, y la casa de Monterrico, que supuestamente la vicepresidenta le regaló al presidente y que costaría alrededor de US$1.5 millones.

UN SISTEMA CERRADO

Aldana proveyó las sociedades que ampararon estas adquisiciones, pero sus servicios también implicaron algo clave: el dinero. Desde sus oficinas, entre 2010 y 2015, la red compuesta por casi un centenar de empresas registradas a nombre de sus parientes y empleados suscribió préstamos por Q390 millones, de los cuales Q347 millones corresponden a créditos con Banrural.

En una reunión celebraba con ejecutivos de dicha institución, estos manifestaron que Aldana goza de toda su confianza, qu es un buen contratista y un cliente “triple A” cuyos créditos están al día.

Aldana, no obstante, incurrió en conductas riesgosas. Prestó sus sociedades a una funcionaria pública sin perfil económico acorde a sus inversiones, para quien gestionó préstamos por unos Q105 millones sin que ella justificara una actividad económica de esa magnitud.

Estos créditos, además, se emplearon en negocios de escasa rentabilidad como un condominio en Coatepeque que llevó a la quiebra a sus anteriores propietarios y que en manos de Baldetti no pudo remontar –hasta 2014 se habían vendido 14 parcelas, sobre un total de cinco hectáreas y una inversión de Q25 millones– o lotes y cines en un centro comercial situado entre plantaciones de mango y melón y donde en la actualidad el 60 por ciento de los locales está vacío.  También en proyectos, como el desarrollo inmobiliario en Bárcenas o la zona franca en Estanzuela –donde no existe ninguna maquila– que solo eran viables si se contaba con respaldo político del más alto nivel.

El banco fue clave para estos negocios. Financió con Q119 millones el centro comercial con los propios locales como garantía hipotecaria; financió con Q27 millones a las empresas que compraron en Megaplaza, entre ellas varias vinculadas al propio Aldana u otras como el gimnasio Scandinavia que compraron, pero nunca se establecieron.

En otras palabras, Banrural aceptó a cambio de casi Q150 millones, locales vacíos en un centro comercial con pocos atractivos y que muchos inversionistas consideran una ruina. Para garantizar ese crédito millonario, la propia Megaplaza fue constituido en fideicomiso.

El banco también prestó Q77 millones a sociedades de Aldana a través de 14 créditos fiduciarios. Esto significa que el único respaldo que amparan dichos créditos es el patrimonio propio de las empresas. Estos 14 financiamientos fueron suscritos entre diciembre de 2012 y septiembre de 2013, escriturados por el notario Édgar Alfredo Rodríguez, vinculado a Aldana.

La mayor parte de los créditos se concedió a sociedades sin ninguna actividad conocida, más que poseer propiedades, y el banco aceptó como garantes a otras empresas que tampoco podían acreditar actividad productiva. En la mayor parte de los casos, en los contratos, tampoco se indica el propósito del dinero, solamente se incluye una descripción vaga como “para capital de trabajo” o “para cancelar pasivos”.

El 17 de diciembre de 2012, por ejemplo, Banrural le otorgó Q5 millones a cinco años a Total Decoraciones, una empresa representada por Claudia María Orellana, sobrina del pastor. Esta sociedad tiene su sede en una casa particular de una colonia popular de Mixco, la Primero de Julio, y un capital social autorizado de Q5 mil. No tiene ni propiedades a su nombre ni actividad conocida. La única garantía del patrimonio es otra sociedad de Aldana, que tampoco tiene actividad conocida.

El pastor explicó que Total Decoraciones es de su sobrina, y que es una empresa dedicada a remodelar edificios, pero que esta no sostiene vínculos con él.

En una reunión sostenida con personeros de Banrural, estos no proporcionaron el detalle de los préstamos fiduciarios, amparados en el secreto bancario, pero aseguraron que pese a que pueda

parecer que estas empresas no cuentan con el perfil económico adecuado, si se les autorizaron los créditos, fue porque cuentan con bienes y buen historial crediticio.

Lo que resulta evidente es que si Aldana merece la confianza del banco, es porque paga sus préstamos y los de sus clientes. Lo que no está claro es cómo genera la plata. ¿Cómo pudo una exdiputada y modesta empresaria asumir deudas por Q105 millones?

Existen evidencias que apuntan a que el riesgo que asumían los bancos era limitado. Las transacciones muestran que los créditos fueron utilizados para justificar desembolsos ya realizados.

Aldana es considerado por al menos dos fuentes de la investigación que se sigue contra la exvicepresidenta, no solo como un banquero VIP, sino como un sospechoso de lavar dinero.

HISTORIA DE UN EDIFICIO

La utilización de créditos para respaldar gastos realizados en un solo pago, está demostrada en la transacción del terreno donde se asienta una sede académica del CANG en la zona 10.

Este lote, que compró el Colegio de Abogados por US$3 millones, fue adquirido por US$1.1 millones por Distribuidora y Comercializadora de Oriente en septiembre de 2013, como consta en las escrituras de Camey. El pago, tal y como quedó reflejado en el contrato de compraventa, se realizó mediante dos cheques del Banco G&T Continental. Nueve días después, esta empresa subarrendó el terreno a Servicios y Arrendamientos Corporativos, una sociedad representada por una sobrina del supuesto pastor. En el contrato se fijó una renta mensual de Q40,000.

La historia sigue. En enero de 2014, cuatro meses después de la compra, otra sociedad vinculada a Aldana, Summa, recibió un crédito de Q13.5 millones e hipotecó el terreno a favor del Banco G&T Continental.

El contrato del préstamo, elaborado por el abogado Camey, estableció que el propósito del dinero era comprar el terreno de la zona 10. Pero este ya había sido pagado mediante dos cheques de la misma institución. Además, la empresa propietaria del terreno era otra, Distribuidora y Comercializadora de Oriente, no Summa. A continuación, Summa canceló el préstamo de Q13.5 millones en menos de siete meses, a un ritmo de casi Q2 millones al mes, como consta en otra escritura de Camey.

El crédito, en realidad, solo se usó para cubrir un gasto ya efectuado. ¿De dónde provino el dinero?

En la compra de la sede de la SIT sucedió lo mismo. Una sociedad llamada Lirios la adquirió a precio pagado por Q1 millón. Dos meses después, otra sociedad vinculada a Aldana llamada Distribuidora de Productos de Oriente la hipoteca por Q10.3 millones en G&T Continental, lo que pone en evidencia que muy probablemente en esta operación se pagó Q1 millón sobre la mesa y otros Q9.3 millones bajo la mesa. Por último, una tercera  sociedad, representada por un

empleado de Aldana, llamada Consultorías Integradas Empresariales, arrendó el edificio solo para subarrendarlo al Estado.

De manera similar, el apartamento en Casa Margarita, zona 10, primero fue adquirido por US$600 mil en septiembre de 2013 por una empresa llamada Balquin. Primero se simuló un préstamo, supuestamente realizado por Proinver a Balquin para comprar la vivienda. Este se cancela rápidamente, a comienzos de enero de 2014, solo para solicitar un nuevo crédito de casi Q4 millones a Banrural días después.

Otro ejemplo. A una cuadra de la Calzada Roosevelt, en la colonia Toledo, zona 11 capitalina, hay una vieja bodega; los vidrios rotos, las láminas del tejados oxidadas. Resulta evidente que el lugar lleva abandonado años. Este inmueble sin utilidad aparente, pertenece a Formación e Intermediación Variadas, una empresa de cartón cuyo socios son el propio Aldana y su esposa. El inmueble sin  embargo, es subarrendado por Q36 mil mensuales, como consta en las escrituras de Camey, a una mujer llamada Guadalupe Eguizabal, quien es socia de Aldana en otra empresa, y además, ha sido utilizado por diferentes sociedades del supuesto pastor como respaldo para solicitar desde 2009 al menos siete créditos por Q23 millones, de los que hasta 2014 se habían devuelto Q18.5 millones.

Este tipo de prácticas y sus variantes fueron empleadas sistemáticamente por Aldana. Un hombre con el perfil de un lavador de dinero. El pastor posee una red de sociedades en Guatemala, Panamá y Estados Unidos. Dispone de una agencia bancaria en su oficina. Asímismo, en el penthouse de Paseo Plaza tiene a su disposición una empresa de leasing –actividad financiera no regulada ni supervisada por la Superintendencia de Bancos– y una agencia de seguros (la compra de pólizas es una forma habitual de lavado de dinero).

Cuenta también con millonarias inversiones en bienes raíces, es propietario de restaurantes, gasolineras y ferreterías: pequeños comercios cuya facturación real es difícil de controlar. Y, por si fuera poco, dirige al menos una fundación religiosa en Guatemala, la cual otorga microcréditos, y una red de iglesias por el país y por Estados Unidos.

Varias fuentes retratan a Aldana como  un sofisticado lavador sin actividad económica real y comprobable, más que su trabajo para los bancos.

Existe evidencia no solo de que Aldana utilizó préstamos para justificar gastos, sino que una parte de su actividad económica es fictica.

El adminsitrador es propietario de una empresa de leasing dedicada a financiar la compra de vehículos y maquinaria. Esta empresa, llamada Construgua (la misma que mantiene el contrato con Banrural) no se anuncia ni siquiera en el directorio de oficinas del edificio Paseo Plaza.

Si alguien da con ella es básicamente porque conoce a Aldana, al igual que ocurre con otras empresas del zacapaneco, como la agencia de seguros Infinito.

Entre 2010 y 2014 Construgua realizó operaciones financieras por valor de al menos Q72 millones, entre contratos de leasing y préstamos, como consta en las escrituras de Camey. De este monto, Q40 millones corresponden a transacciones entre Construgua y otras sociedades de cartón de la red de Aldana.

La mitad de estos Q40 millones corresponden a préstamos realizados por Construgua a Bierco, una sociedad creada en 2008 con sede en una casa particular en la cabecera departamental de Zacapa, donde también se ubican otras cuatro empresas vinculadas a Aldana, entre ellas, Megaplaza.

Entre 2010 y 2012, Construgua le prestó a Bierco Q20 millones en cuatro créditos. En todos, Bierco utilizó como garantía hipotecaria dos inmuebles de la 20 calle, zona 10, propiedad de la sociedad Grupo Torre Fuerte Investment. De esta es socio el propio Aldana. En otras palabras, una sociedad del pastor le prestó Q20 millones a otra, con respaldo de bienes de una tercera empresa del mismo pastor.

De manera similar, contratos de leasing fueron utilizados para  justificar la compra de vehículos por Q15 millones: entre ellos cuatro Porsche Cayenne, un Mercedes ML350, un BMW X3,  dos Audi A4, un Ford Explorer XLT, tres camiones, dos retroexcavadoras y un tractor. Como consta en las escrituras de Camey, estos fueron, primero, comprados por Construgua y despúes cedidos en leasing a otras sociedades vinculadas al pastor.

En 2012, Construgua financió a Consultoría de Outsourcing y Reclutamiento de Personal (sospechosas de haber estado al servicio de Baldetti, según explicó una fuente), un Mercedes ML350, un Porsche Cayenne y un BMW X3 valorados en casi Q4 millones. Así, Aldana justificó la compra de vehículos en un solo pago.

El zacapaneco argumentó a ContraPoder que Construgua financió la compra de maquinaria para constructoras que él posee, pero no pudo explicar en qué empleó Bierco los Q20 millones. Y en cuanto a los vehículos de alta gama, Aldana dijo que era un servicio a sus clientes.

Construgua también, se supone, financió maquinaria por Q1.4 millones para empresas de Jorge René García Noguera, un agricultor de Zacapa, que posee meloneras y una lechería. Un cable de la embajada de Estados Unidos en Guatemala, publicado por Wikileaks, acusó a García Noguera, de formar parte de un grupo de narcotraficantes, vinculados al asesinato de 15 nicaragüenses en 2009.

Además de Construgua, otras empresas de Aldana realizaron préstamos ficticios, como Negocios Corporativos de Occidente o Futura Business Group. Esta última, en 2012, le prestó a la primera Q7 millones sin propósito definido, la garantía  fue un finca en Quetzaltenango que pertenece al pastor. A su vez, Negocios Corporativos de Occidente le prestó Q300 mil a Claudia María Orellana Aldana, sobrina del pastor, sobre hipoteca de una finca del proyecto inmobiliario en Bárcenas.

UN MONUMENTO

La construcción del centro comercial Megaplaza y los condominios en Estanzuela fueron operaciones propicias para que las empresas de Aldana simularan transacciones económicas. Este complejo comercial e inmobiliario, en realidad, no solo fue desarrollado por el pastor, también fue comprado por él.

A pesar de que la mayor parte de los lotes en los residenciales están vacíos, una sociedad llamada Proyectos Inmobiliarios Especializados, representada por Eunice Aldana, hermana del pastor, adquirió, en 2012, a otra sociedad, Consorcio Rhino, representada por el sobrino del pastor, 200 lotes en el Condominio Guayacán. La compra ascendió a Q6.5 millones que se desembolsaron en un solo pago. Estas propiedades hasta la fecha no se han vendido.

Frente a los condominios está el centro comercial. Allí, casi todo también es propiedad de Aldana. Hay un gran restaurante de dos niveles llamado El Establo. Pertenece a una sociedad anónima llamada Consorcio de Restaurantes, Alimentos y Bebidas, constituida en el despacho de Camey y representada por Hugo Lisandro Quiñónez, quien también figura en otras tres sociedades de Aldana, entre ellas Megamédica, el principal hospital privado de Zacapa. Consorcio de Restaurantes, Alimentos y Bebidas compró en 2011 el local a Megaplaza, oficialmente por US$180 mil, aunque lo hipotecó en Q14 millones.

En la plaza de restaurantes hay tres pequeños negocios. Los tres pertenecen a Megastar, una sociedad anónima representada por el sobrino del pastor, Carlos Alberto Orellana Aldana, también propietaria de la gasolinera que Aldana posee a tres cuadras del parque central de Zacapa. Megastar paga un renta por los dos locales de US$850 mensuales.

En Megaplaza hay una tienda de ropa llamada D Johannas, la dirección de esta empresa coincide con la de una casa particular en la que el pastor inscribió varias sociedades anónimas. La renta asciende a US$800 mensuales. Hay también un gran auditorio. En él, Aldana tiene una de sus iglesias, por el uso del inmueble paga a Megaplaza Q5 mil mensuales.

Junto al auditorio, hay un negocio de canchas de fútbol de grama sintética. Son propiedad de Construgua, que pagó por ellas Q830 mil al contado.

Cerca de ellas se encuentra una de las principales atracciones del centro comercial, un supermercado popular llamado El Gran Gallo. Este establecimiento pertenece a Comercial Los Hermanos, una empresa de Coatepeque, creada en 2003 que en los últimos años ha abierto supermercados a lo largo de la costa sur. Aparentemente carece de vínculos con Aldana, aunque una de las sociedades del pastor, Servicios Externos de Apoyo Corporativo, solicitó en 2012 un préstamo a Banrural para cancelar un préstamo de, precisamente, los propietarios de El Gran Gallo. Este supermercado paga una renta mensual de US$6 mil al centro comercial.

Megaplaza también vendió uno de los llamados lotes ancla, los de mayor tamaño, a una empresa llamada Grupo Cristagua. Se trata de una supuesta distribuidora de agua, representada por Samuel Aceituno, uno de los empleados más cercanos a Aldana. Grupo Cristagua pagó Q280 mil en efectivo por el local, aunque nunca se ha instalado en el centro comercial.

Aldana negó sus vínculos con estos negocios. Aseguró que Aceituno, quien también figura en casi todas las sociedades vinculadas a Roxana Baldetti, si bien trabajó para él, posee una actividad económica independiente.

Megaplaza también vendió cuatro locales del centro comercial a una sociedad denominada G.E. por Q1.9 millones. La empresa está ubicada en una casa particular de la zona 14 y no tiene más actividad que la de poseer inmuebles.

G.E. pagó estos locales a Megaplaza mediante un préstamo hipotecario de Banrural, y este crédito, a su vez, se canceló mediante la concesión de otro préstamo de Banrural. Tras adquirir los locales, G.E. los subarrendó a Megaplaza, que paga una renta de US$1,450 mensuales por ellos. Como tantos otros en este centro comercial, están vacíos.

¿Qué sentido tiene todo esto?

EL FIN

Todo esto tiene sentido para quien lo diseñó: Aldana, un hombre que no solo es sospechoso en las fiscalías de lavar dinero, sino que fue denunciado por el propio banco para el que trabaja ante la Intendencia de Verificación Especial (IVE) por actividades sospechosas.

Banrural, según confirmaron diferentes fuentes vinculadas a la entidad, reportó ante la IVE, en aproximadamente cuatro ocasiones, transacciones dudosas de lavado de dinero de Construgua y el propio Aldana. Otra fuente, vinculada a la investigación, señaló que estas denuncias solo se produjeron después de abril 2015, tras las primeras capturas por el caso La Línea. Esto no pudo ser confirmado por Contrapoder ya que la IVE mantiene en secreto los reportes que recibe del sistema bancario.

Sí pudo ser contrastado que en el Ministerio Público existe una denuncia por lavado de dinero contra Aldana y no fue planteada por la IVE, sino por un particular a finales de 2015.

Desde la caída de quien fue una de sus principales clientas, el pastor sabe que la justicia lo acecha, que el banco para el que trabajó puede dejar de ampararle, que hay un buen número de personas en prisión que podrían describir sus actividades, que hay un buen número de fiscales e investigadores tras sus pasos.

Dos de los hombres que manejaron los negocios de la exvicepresidenta: su exsecretario y su antiguo administrador de propiedades, ya están presos. Aldana es una de las piezas que faltan en este rompecabezas que compone el enorme e insondable patrimonio real de la exvicepresidenta Baldetti.

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