Zelaya recuerda 13 años del golpe de Estado ahora como asesor de su esposa

El expresidente de Honduras Manuel Zelaya recordó este martes el decimotercer aniversario del golpe de Estado que le asestaron los militares, avalados por la clase política, ahora como asesor de su esposa, la presidenta del país centroamericano, Xiomara Castro.

Zelaya fue derrocado el 28 de junio de 2009 cuando promovía una consulta popular denominada la «Cuarta urna», orientada a reformas constitucionales, desoyendo impedimentos legales que entonces aducía la cuestionada justicia de su país.

Su derrocamiento tuvo graves repercusiones sociales, políticas y económicas de las que el país todavía no se ha recuperado, si no que más bien han empeorado desde el golpe, según analistas locales, por las mayores condiciones de pobreza, desempleo, corrupción e impunidad, entre otras, que arrastra.

Para muchos hondureños la presidenta Castro supone una esperanza para el país, por sus promesas para lograr la reconciliación e impulsar cambios, incluso una eventual instalación de una Constituyente, entre otras acciones que suponen un reto por los graves problemas que afectan a Honduras.

Uno de los problemas más graves del país, de unos diez millones de habitantes, de los que más del 70 % viven en la pobreza, es un alto índice de desempleo, lo que contrasta con las pocas fuentes de trabajo existentes.

Cinco meses después de haber asumido el poder, miles de hondureños que se identifican como miembros de base de las estructuras del ahora gobernante partido Libertad y Refundación (Libre), cuyo coordinador general es el expresidente Zelaya, siguen clamando a diario por un empleo en el Gobierno.

La oposición le está sacando provecho a la situación y ha venido reiterando en las últimas semanas que, cuatro meses después de que Xiomara Castro asumió la presidencia, no ha cumplido con las promesas inmediatas que prometió.

Evaluar a Xiomara Castro hasta final de año

En la víspera, Manuel Zelaya ha dicho que a su esposa le entregaron el 27 de enero el poder político, no el poder económico, y que evalúen su Gobierno al final de este año, no en cuatro meses.

«Evalúen el Gobierno de Xiomara al final de este año y se van a dar cuenta que tienen la mujer más valiente, más entregada, más comprometida, más sensible, más democrática y socialista que ha tenido el conocimiento de la historia de Honduras», enfatizó Zelaya.

Agregó que «a Xiomara le entregaron el poder político, no el poder económico», y que «el poder económico lo tienen los que siempre lo han tenido».

«Por eso hay que hacer las transformaciones del país, Xiomara llama al pueblo a la unidad para la transformación socialista y democrática del pueblo. Eso no se hace en cuatro meses», recalcó.

Para otros sectores de oposición, Manuel Zelaya es «el poder detrás del trono», a lo que el expresidente ha dicho que no es cierto, que la presidenta es ella y que él solamente cumple con las funciones de asesor que le solicitó.

Los trece años del golpe de Estado a Zelaya, en un país que retornó al orden constitucional en 1980, son recordados esta semana con una jornada política y cultural que ha incluido foros, la inauguración de una plaza en Tegucigalpa en honor a una de víctimas mortales que dejó el derrocamiento a Zelaya, identificado como Isis Obed Murillo, y conciertos musicales.

En los foros del lunes y este martes han participado políticos de izquierda de Argentina, Bolivia, Cuba, Ecuador, España, Panamá, Perú y República Dominicana, entre otros.

El Gobierno también resolvió la semana pasada conceder «becas de estudio, pensiones, justicia, atención psicológica, trabajos dignos, salud y vivienda a los ascendientes y descendientes directos de quienes perdieron la vida producto de la represión del golpe de Estado del 28 de junio de 2009».

El derrocamiento a Manuel Zelaya también derivó en el resquebrajamiento del centenario Partido Liberal, bajo cuya bandera llegó al poder en enero de 2006.

A la crisis del golpe de Estado de 2009 se sumó la reelección del expresidente Juan Orlando Hernández en noviembre de 2017, del también centenario Partido Nacional, aun cuando la Constitución no lo permite bajo ninguna modalidad.

Trece años después de que Zelaya fue depuesto, el Partido Nacional, que fue sacado del poder el 27 de enero, tras doce años consecutivos gobernando, ahora es la primera fuerza de oposición en el Parlamento, mientras que el Liberal sigue siendo segundo, desde 2010. Los dos viejos partidos alternaron el poder durante un siglo.

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