En lugar de condenar los ataques verbales sufridos por las consejeras del Consejo Nacional Electoral (CNE), Cossette López y Ana Paola Hall, la presidenta Xiomara Castro optó por restarle importancia al hecho, al referirse entre risas al incidente como un “show”.
El episodio ocurrió el martes en el hemiciclo legislativo, cuando ambas funcionarias exponían ante el pleno sobre los desafíos del proceso electoral. En ese momento, grupos identificados como colectivos afines al partido Libre ingresaron con autorización al recinto y comenzaron a lanzar insultos contra las consejeras, interrumpiendo su intervención e intimidando su presencia.
Lejos de expresar solidaridad con las funcionarias, la presidenta —primera mujer en la historia hondureña en asumir la jefatura del Ejecutivo— hizo declaraciones que generaron indignación por su tono burlón y falta de empatía. “Ayer hubo un show –dijo entre carcajadas– que sinceramente fue lamentable verlo, pero también cada día se van quitando las máscaras”, expresó durante un acto público en la Isla de Guanaja.
Un silencio que incomoda, una risa que indigna
El silencio institucional ante la agresión sufrida por López y Hall ya había despertado críticas, pero la reacción de la mandataria elevó el tono del debate. Diversas voces en redes sociales y círculos académicos han cuestionado que Castro, siendo mujer y líder política, no reconozca la violencia política de género cuando esta es ejercida desde sus propias filas.
“Es decepcionante que una presidenta que ha hablado tanto de justicia y equidad ignore públicamente la agresión que enfrentaron dos mujeres en un espacio democrático”, señaló una analista política que prefirió el anonimato por temor a represalias.
Discurso repetido y desvío del tema
Durante su intervención en la inauguración de un proyecto de energía solar en Guanaja, que beneficiará a más de 1,300 hogares, Castro evitó profundizar sobre lo ocurrido en el Congreso y desvió el enfoque hacia las denuncias históricas de fraude electoral en los comicios de 2013 y 2017, culpando al bipartidismo de intentar repetir “métodos del pasado”.
“Me llama la atención que están nerviosos, quieren volver al fraude para evitar que el pueblo vuelva a pronunciarse”, declaró, sin referirse en ningún momento al accionar de los colectivos oficialistas ni a la responsabilidad de las autoridades legislativas que permitieron su ingreso al pleno.
Al cerrar su discurso, insistió en que su gobierno representa la justicia social y que no ha quitado nada a nadie. Sin embargo, sus palabras dejaron sin respuesta el clamor por una condena explícita a la violencia sufrida por dos funcionarias electorales en ejercicio de su labor.
Un llamado pendiente
La falta de respaldo a las consejeras del CNE deja una herida abierta en el discurso de igualdad y justicia que ha promovido el actual gobierno. La crítica no es menor: ¿cómo puede una mujer presidenta guardar silencio —o peor aún, reír— ante el hostigamiento de otras mujeres en el ámbito político?
Hasta ahora, ni el Partido Libre ni la Casa Presidencial han emitido un pronunciamiento formal condenando los hechos ni se ha anunciado investigación alguna sobre la responsabilidad de los colectivos involucrados.