JOH podría abortar elevar a Rango Constitucional la Policía Militar.

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El gobernante Juan Orlando Hernández, podría abortar su proyecto de elevar a Rango Constitucional a la Policía Militar, ante las constantes denuncias de diversos sectores sociales que acusan a su gobierno de violar los derechos humanos.

Ahora se les suman los señalamientos directos, basados en la observación in situ luego de las investigaciones realizadas por los miembros de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos CIDH que durante cinco días, recorrieron varias zonas del territorio hondureño, en busca de testimonios y pruebas que sustentaran tales denuncias.

Al darse cuenta de la evaluación, los partidos políticos de oposición, los cuales, en algún momento, pensaron apoyar la iniciativa para la implementación del proyecto político militar, al conocer que la CIDH condena el rol que juega la Policía Militar en la sociedad, le dieron la espalda a Juan Orlando Hernández, quien pretendía, con sus acostumbradas manipulaciones verbales y mentiras, informar a la comisión que contaba con todo el apoyo de los sectores políticos del país.

Los señalamientos de la CIDH no son aislados, muchos sectores, especialmente sociales, obreros, y campesinos entere otros, hasta la saciedad han denunciado los atropellos del régimen contra aquellos que no comparten la forma de dirigir un régimen que además de militarizar la sociedad, utiliza la fuerza y campañas mediáticas y mentiras a nivel interno como en el extranjero, para obligar al pueblo a vivir en un espejismo.

Esta vergonzosa situación de violador de los Derechos Humanos no llego sola, hace unos días Transparencia Internacional, otorgó a al gobierno de Juan Orlando Hernández, la deshonrosa calificación del país más corrupto del área centroamericana y lo ubica entre los cuatro países más corruptos alrededor del mundo.

Como es normal en un apersona soberbia y prepotente y ávida de poder, el mandatario reacciono atacando sistemáticamente a los países cooperantes y de manera directa a Estados Unidos, pidiéndoles no entrometerse en los asuntos internos de Honduras.

Ante la realidad vergonzosa que domina las portadas de los periódicos impresos más influyentes del planeta, y navega por la gama de redes sociales, a Juan Orlando Hernández, no le queda más que recular en sus pretensiones dictatoriales de militarizar la sociedad y de sembrar el miedo y el terror en la población hondureña.

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