El giro de Libertad y Refundación

El Partido Libertad y Refundación (Libre), decidió hace un tiempo dar un giro a su discurso y tono de confrontación que terminó sellando, hace unas semanas, al lograr importantes cuotas de poder en instituciones claves del Estado, como el Tribunal Superior de Cuentas, el Tribunal Supremo Electoral y el Registro Nacional de las Personas. Libre opta así por formar parte del status quo que tanto cuestionó en los últimos seis años.

Ante la sorpresa de algunos, pero no de la clase política tradicional, mucho menos de los diputados, Libertad y Refundación consiguió lo que antes era malo, pero ahora es lo mejor: acceder al reparto institucional en dos órganos que en los próximos meses jugarán un rol determinante en la democracia hondureña.

En el caso del Tribunal Supremo Electoral (TSE), será el responsable de vigilar no solo las elecciones primarias e internas de marzo de 2017, sino que también las generales de noviembre de ese mismo año que estarán acompañadas de la modalidad que Honduras por primera vez en su historia desde que retornó a la democracia hace más de tres décadas, estrenará la figura de la reelección presidencial.

Para esa fecha, aunque en época electoral no se pueden efectuar reformas constitucionales según había sido la norma, ahora ese obstáculo no es impedimento y en enero de 2017, los diputados ratificarán una reforma constitucional que eleva a cinco el número de magistrados en el TSE. Uno de esos magistrados será para Libre.

Además de Libre, otro que tendrá un representante en el TSE es el Partido Anticorrupción (PAC), cuyo coordinador, Salvador Nasralla, se define como un hombre anti sistema.

En enero serán nombrados los nuevos magistrados que se incorporarán de lleno al proceso de observancia y conducción de las elecciones. PAC y Libertad y Refundación no solo podrán tener una representación directa en ese organismo, sino que posibilidades de dar empleo a sus activistas.

Esa repartición de empleos será compartida con los representantes ya existentes en las figuras de los partidos Nacional, Liberal, Democracia Cristiana y una suplencia de la Unificación Democrática.

Reconfiguración

Esa reconfiguración del TSE se extiende también al Registro Nacional de las Personas (RNP) en donde el número pasará también de tres a cinco. Uno para Libre y otro para el PAC. Así dos entes claves en tiempos electorales y por cuya independencia se ha venido abogando desde que se retornó a la democracia, ahora tendrán nuevos inquilinos que decidieron entrar al juego del sistema político que no pudieron romper con sus discursos y que prefieren ahora aceptar como válido para sus propósitos.

Tanto Libre como el PAC intentan justificar este reparto institucional como “derechos adquiridos” por los votos obtenidos en las pasadas elecciones, pero en el fondo, es una aceptación fáctica de

ingresar al reparto que tanto cuestionaron y cuestionan, solo que ahora con un discurso más moderado.

En el caso de Libertad y Refundación la arenga de su líder, el expresidente y ahora diputado, Manuel Zelaya, de salir a las calles y hasta “paralizar” las elecciones si se concretaba el tema de la reelección, bajó de tono y el discurso paso de las revueltas callejeras a “vencerlos en las urnas”.

Libertad y Refundación fue más astuto que el PAC en las negociaciones y obtuvo un magistrado en el Tribunal Superior de Cuentas, órgano que es el único que tiene la persecución penal del delito de enriquecimiento ilícito y dentro de los casos que ha manejado se encuentra el del “carretillazo”producto de la abortada cuarta urna.

La moderación del discurso

Otros hechos de presunta corrupción relacionados con el gobierno del Poder Ciudadano se encuentran en los archivos del TSC, cuyos nuevos integrantes ya fueron electos y entraran en funciones a mediados de diciembre o enero del otro año cuando vaquen los actuales.

Este reparto de posiciones claves ha permitido a Libre moderar sus discursos y aunque públicamente no acepte que sucumbió a la tentación de estar dentro del poder, sus hechos dicen lo contrario. Lo que Libre criticaba a los liberales, ahora no lo puede hacer tanto, porque decidió hace más de dos semanas ser parte del establishment de la política tradicional hondureña.

De ahí que los analistas indiquen que, de cara al proceso electoral, la posición de Libertad y Refundación será de acompañamiento del proceso, no tanto de boicot al mismo, buscará alianzas en el PAC para intentar atraerlo en su juego, pero Libertad y Refundación con los nuevos cargos públicos obtenidos y otras negociaciones que seguro están por venir, decidió ser parte del engordamiento del Estado.

Tanto así que empuja una iniciativa orientada a impulsar una “ley tránsfuga” para evitar que un diputado se pase de un partido a otro o que disienta de la línea partidaria y considera que, en los comicios generales, la elección de los diputados debe ser como en el pasado: bajo la bandera del partido y no del voto cruzado con fotografía. Son los acuerdos pendientes por negociar.

Tomado de proceso.hn

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