KAREN CABALLERO:  ELLOS ERAN LICENCIADOS, PERO NUNCA PUDIERON ENCONTRAR TRABAJO EN HONDURAS, PORQUE NO TENÍAN EXPERIENCIA LABORAL

‘Los jóvenes se prepararon, pero nunca tuvieron oportunidad, en ninguna compañía les brindaron un trabajo, ellos tenían sueños, era la primera novia de mi hijo’, comenzó entre lágrimas la madre de fallecidos en San Antonio, Texas en Estados Unidos.

Los cuatro migrantes hondureños que perecieron en un tráiler en San Antonio, Texas en suelo norteamericano eran en su mayoría originarios de Las Vegas, Santa Bárbara y miembros de un núcleo familiar, indicaron sus familiares que les identificaron.

Tres eran parte de un grupo familiar de Las Vegas, Santa Bárbara y otra era de Omoa, Cortés.

Los hondureños miembros del grupo familiar son Fernando José Redondo Caballero y Alejandro Miguel Andino Caballero, así como Margie Tamara Paz Grajeda, originarios de Las Vegas, Santa Bárbara.

Ellos salieron el 4 de junio del presente año, informo la madre de una dos de las víctimas.

“Yo presentí como madre desde que vi la noticia que eran ellos, ya en la tarde me pidieron fotos y si eran mis hijos”, relato Karen Caballero.

Se conoció que Alejandro Caballero era casi ya un licenciado en mercadotecnia y su novia Margie Grajeda licenciada en economía.

Mis hijos eran personas educadas, amorosos y muy queridos por el pueblo, resalto.

“Yo no pido nada solo que me traigan los cuerpos de mis hijos, cuando ellos salieron de aquí, jamás imaginé que iba a pasar esto”, declaro Karen Caballero.

Yo con mi hijo deje de tener comunicación el sábado por la tarde, dijo.

Elmer Yonary Muñoz otro de los familiares comento, ‘Estamos consternados, iban en busca del sueño americano, pero encontraron la muerte”.

Fernando José tenía 19 años, mientras Alejandro Miguel 22, ambos eran hermanos. Margie Tamara tenía 20 y era la esposa de Alejandro Miguel.

La otra hondureña que pereció, de acuerdo a las autoridades hondureñas, es Adela Bertulia Ramírez, de Omoa, Cortés.

Los cuatro hondureños salieron del país hace uno 20 días, de acuerdo a sus familiares, y habían cruzado la frontera de México a Estados Unidos.

En el tráiler viajaban más de 80 personas, de las cuales fallecieron 51 debido a la falta de aire.

Al menos 51 inmigrantes murieron asfixiados dentro de un camión descubierto el lunes 27 de junio en San Antonio (Texas).

Viajaban sin agua ni comida, hacinados en un calor extremo y cubiertos de un condimento para burlar a los perros policía.

Hay además una docena de heridos, que con sus relatos están permitiendo reconstruir la tragedia.

El conductor, Homero Zamorano, de 45 años, fue arrestado huyendo; los coyotes habían clonado las placas de otro camión similar para transportar granos.

Al menos 13 inmigrantes, entre los que se encuentran hombres, mujeres y algunos menores de edad, están siendo atendidos en seis hospitales de San Antonio, Texas. Todos tienen problemas respiratorios y severa deshidratación, según informaron autoridades.

El arzobispo de la arquidiócesis de San Antonio pudo hablar con varios de ellos y relató que muchos de ellos aún están entubados, es decir, requieren asistencia.  

El cónsul de México en San Antonio, Rubén Minutti, indicó que entre los hospitalizados hay una joven guatemalteca de 16 años y un estadounidense identificado como sospechoso. 

“En general, el personal médico de los hospitales ha indicado que los heridos están en condición crítica, con fallas neurológicas, renales y hepáticas y con hemorragias internas”, señaló.

Casi dos días después de que se descubriera el camión abandonado en San Antonio, Texas, apenas se han hecho públicas las identidades de las víctimas, lo que refleja los retos a los que se enfrentan las autoridades para localizar a las personas que cruzan las fronteras de forma clandestina.

El martes por la tarde, los médicos forenses habían identificado potencialmente a 34 de las personas fallecidas, según informó la comisionada del condado de Bexar, Rebeca Clay-Flores, que representa al distrito donde fue hallado el camión.

Los nombres aún no han sido confirmados, a la espera de realizar procesos adicionales como comprobar las huellas dactilares de las víctimas.

“Es un proceso tedioso, fastidioso, triste y difícil”, aseguró.

Los cuerpos fueron descubiertos el lunes por la tarde en las afueras de San Antonio en lo que se cree que es el episodio de tráfico de personas más mortífero en la frontera entre Estados Unidos y México.

La tragedia se produjo en un momento en el que ha llegado a Estados Unidos un gran flujo de migrantes, muchos de ellos enfrentando peligrosos riesgos para cruzar ríos y canales rápidos, así como paisajes desérticos con temperaturas abrasadoras.

Con poca información sobre las víctimas, las desesperadas familias de los migrantes procedentes de México y Centroamérica buscan frenéticamente noticias de sus seres queridos.

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En el audio de la llamada que dio alerta del hallazgo del camión abandonado entre policías se escucha una breve descripción de la escena en el tráiler abandonado.

«Parece que algunos de ellos ya han fallecido», dice un policía. Cuando llegaron a la escena, los oficiales encontraron las puertas abiertas. El camión no tenía aire acondicionado, por lo que los inmigrantes debieron soportar temperaturas extremas, en medio de una ola de calor en la zona.

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