Declaraciones del presidente Biden en la Ceremonia Inaugural de la Novena cumbre de las américas

Por Lic. Esdras Amado López

EL PRESIDENTE: Buenas tardes. Por favor, tomen asiento. Bienvenidos a Los Ángeles.
(Aplausos). Y probablemente debería parar aquí porque he seguido algunas actuaciones difíciles
en el pasado.
MIEMBRO DEL PÚBLICO: ¡No a los combustibles fósiles! ¡No! ¡No a los combustibles
fósiles!
EL PRESIDENTE: (Risas). (Aplausos).
He seguido algunas actuaciones difíciles, pero nunca antes había seguido un acto tan difícil como
el que he visto los últimos 45 minutos aquí en el escenario.
Es un honor recibir a mis colegas líderes de todo el… nuestro hemisferio para la Novena Cumbre
de las Américas en un momento en el que necesitamos más cooperación, un propósito común e
ideas transformadoras que nunca han sido más necesarias que hoy.
También quiero dar la bienvenida a todos los representantes de la sociedad civil, del sector
privado, de las instituciones internacionales, y especialmente a los jóvenes de todas las Américas
que participan en esta cumbre. (Aplausos).
La democracia es un sello distintivo de nuestra región. Nuestra Carta Democrática
Interamericana, que surgió de la tercera Cumbre de las Américas, recoge nuestro compromiso
único con la democracia como región. Afirma el derecho de los pueblos de las Américas a la
democracia y nuestra obligación como gobiernos de promover y defender la democracia.
Al reunirnos de nuevo hoy, en un momento en el que la democracia está siendo atacada en todo
el mundo, unámonos de nuevo y renovemos nuestra convicción de que la democracia no es sólo
el rasgo que define la historia de las Américas, sino el ingrediente esencial de su futuro.

Amigos – (aplausos) – digo algo obvio, nuestra región es grande y diversa. No siempre estamos
de acuerdo en todo, pero como somos democracias, resolvemos nuestros desacuerdos con respeto
mutuo y diálogo.
En esta cumbre tenemos la oportunidad de reunirnos en torno a algunas ideas audaces y acciones
ambiciosas; y demostrar a nuestros pueblos el increíble poder de las democracias para ofrecer
beneficios concretos y mejorar la vida para todos. Todos.
Y ya no se trata de qué haremos nosotros, qué hará Estados Unidos por las Américas. La
cuestión es lo que conseguimos trabajando juntos como verdaderos socios con capacidades
diversas pero con respeto mutuo y equitativo, reconociendo tanto nuestra soberanía individual
como nuestras responsabilidades comunes.
La pandemia de COVID-19 golpeó con especial dureza a nuestra región. Aunque sólo
representamos el 12 por ciento de la población mundial, experimentamos más del 40 por ciento
de las muertes relacionadas con la pandemia en todo el mundo. Es una tragedia enorme que ha
dejado a demasiadas familias desconsoladas.
Y la subsiguiente crisis económica, desencadenada por la pandemia, hizo estragos en las
economías de todo el hemisferio, acabando con gran parte de los progresos conseguidos con gran
esfuerzo.
Veintidós millones de personas más cayeron en la pobreza sólo en el primer año de la pandemia.
La desigualdad sigue aumentando.
Las presiones inflacionarias globales – se agravaron con la guerra brutal y no provocada de Putin
contra Ucrania – están haciendo más difícil que las familias lleguen a fin de mes.
Y todos estos factores están contribuyendo a aumentar enormemente la circulación migratoria en
todo nuestro hemisferio, habiendo demasiadas personas que sienten que no tienen ninguna
opción para mantenerse a sí mismos y a sus familias.
Estos desafíos nos afectan a todos. Todos nuestros países tienen la responsabilidad de dar un
paso adelante y aliviar la presión que la gente siente en la actualidad.
En los meses previos a esta cumbre, los países han asumido compromisos significativos y
concretos para afrontar estos retos. Y Estados Unidos está intentando hacer también su parte.
Ayer pusimos en marcha nuestra iniciativa Ciudades Adelante (Cities Forward), que reconoce el
papel clave de los alcaldes y los gobiernos locales, el papel que desempeñan en la prestación de
servicios para las personas en el lugar en que viven y acogeremos la primera Cumbre de
Ciudades de las Américas en Denver en 2023.

Hoy mismo hemos anunciado la creación de la nueva Fuerza de Salud de las Américas,
con 500,000 profesionales médicos y de salud pública que se formarán en la región durante los
próximos cinco años para ayudar a fortalecer nuestros sistemas de salud en todo el hemisferio.
En los próximos días, pondremos en marcha otra nueva iniciativa creada en cooperación con
muchos de sus países. Incluye la asociación entre Estados Unidos y el Caribe para hacer frente a
la crisis climática, que la vicepresidenta Harris dirigirá por nuestro país, así como una
colaboración entre Estados Unidos – (aplausos) – Estados Unidos, Argentina, Brasil, Canadá,
Chile y México – los mayores exportadores de alimentos del hemisferio – para aumentar la
producción de alimentos para la exportación, así como aumentar la producción de fertilizantes
para el transporte – y el transporte.
Nuestros líderes, todos nosotros, mientras dialogamos sobre las formas de enfocar mejor los más
de 500 millones de dólares que Estados Unidos dedica a aumentar la seguridad de nuestros
ciudadanos, trabajando con socios para desmantelar organizaciones criminales transnacionales,
perseguir a narcotraficantes y armas de fuego ilícitas, avanzar en los esfuerzos contra la
corrupción y fortalecer el Estado de derecho.
Y esta noche, anuncio una nueva asociación económica que se basa en todo el trabajo que hemos
hecho con la región y que guiará nuestro compromiso en adelante. La llamamos “Alianza para la
Prosperidad Económica en las Américas”, y se basa en los mismos valores fundamentales que mi
administración está aportando a nuestra propia y sólida recuperación económica y para impulsar
la competitividad económica a largo plazo en Estados Unidos.
En primer lugar, la Alianza de las Américas ayudará a que las economías crezcan de abajo hacia
arriba y del interior al exterior, no de arriba hacia abajo. Lo que es cierto – (aplausos) – lo que es
cierto en Estados Unidos es cierto en todos los países: La economía de arriba a abajo no
funciona. (Aplausos).
Pero cuando invertimos en fortalecer a los trabajadores y a la clase media, los pobres tienen una
escalera para subir, y a los de arriba les va bien. Así es como podemos aumentar las
oportunidades y disminuir la persistente desigualdad.
Tenemos que romper el ciclo en el que las comunidades marginadas son las más afectadas por
las catástrofes y las que menos recursos tienen para recuperarse de las crisis y prepararse para la
siguiente.
Juntos, tenemos que invertir en garantizar que nuestro comercio sea sostenible y responsable y
en crear cadenas de suministro más resilientes, más seguras y más sostenibles.
Al trabajar con amigos cercanos que comparten nuestros valores, podemos asegurarnos de que
no somos vulnerables a los golpes inesperados a la vez que generamos oportunidades
económicas para la población de nuestra región.
En segundo lugar, la Alianza de las Américas fomentará la innovación y ayudará a los gobiernos
a cumplir con sus propios pueblos. Personas de todo el mundo esperan que sus gobiernos les

ayuden a tener un poco de margen de maniobra, que les ofrezcan oportunidades de trabajo con
un salario decente, que eduquen a los niños para que puedan llegar tan alto como su talento les
permita, que hagan que las comunidades sean más seguras para que las familias se sientan a
salvo en sus hogares y que las personas sepan que sus derechos serán respetados.
Esto significa dirigir la inversión para ayudar a los gobiernos a cumplir con esas
responsabilidades, lo cual incluye modernizar – modernizar los bancos multilaterales de
desarrollo para abordar mejor los desafíos de hoy y del futuro.
Por ejemplo, muchos países de nuestra región han prosperado — se han beneficiado de — han
prosperado en general, por lo que les resulta más difícil conseguir préstamos para el desarrollo,
pero luchan contra una profunda desigualdad. Estoy proponiendo una reforma fundamental del
Grupo del Banco Interamericano de Desarrollo. Y Estados Unidos está dispuesto a poner nuestro
nuevo capital en la sección de préstamos del sector privado del banco – Inversión BID –
(aplausos) – para ayudar a catalizar la circulación crítica de capital privado en la región,
especialmente a empresas emergentes, conectividad digital, energía renovable y salud.
En tercer lugar, la Alianza de las Américas abordará la crisis climática de frente, con la misma
mentalidad que estamos aportando al trabajo en Estados Unidos.
Cuando escucho “clima”, pienso en puestos de trabajo, bien pagados y de alta calidad, que
ayudarán a acelerar nuestra transición – (aplausos) – a una economía verde del futuro y a
desencadenar un crecimiento sostenible; puestos de trabajo en el desarrollo y despliegue de
energías limpias; puestos de trabajo en la descarbonización de la economía; puestos de trabajo en
la protección de la biodiversidad de nuestro hemisferio; puestos de trabajo que proporcionen la
dignidad de poder alimentar a su familia, dar a sus hijos una vida mejor, y visualizar un futuro de
posibilidades.
De eso se trata: de responder a los deseos humanos básicos que compartimos de dignidad,
seguridad y protección. Y cuando esos elementos básicos no existen en un lugar, es cuando la
gente toma la decisión desesperada de buscarlos en otro sitio.
Así pues, el viernes también nos reuniremos para emitir la Declaración de Los Ángeles, un
nuevo enfoque innovador e integrado para gestionar la migración y compartir la responsabilidad
en todo el hemisferio.
La declaración representa un compromiso mutuo para invertir en soluciones regionales que
mejoren la estabilidad, aumenten las oportunidades de una migración segura y ordenada a través
de la región, y tomen medidas contra la delincuencia y trata de personas que se aprovechan de
los desesperados. (Aplausos).
Una migración segura y ordenada es buena para todas nuestras economías, incluida la de Estados
Unidos. Puede ser un catalizador del crecimiento sostenible.
Pero la migración ilegal no es aceptable. Y reforzaremos nuestras fronteras, incluida una acción
innovadora y coordinada con nuestros socios regionales.

Hemos recorrido un largo camino juntos desde que Estados Unidos acogiera la primera Cumbre
de las Américas hace 28 años, pero el “Espíritu de Miami”, como se conocía, el sentimiento de
esperanza y de nuevas posibilidades que definió aquella primera cumbre, sigue siendo la clave
para afrontar los retos de hoy y liberar el increíble potencial que existe en este hemisferio, en las
Américas.
No hay ninguna razón para que el Hemisferio Occidental no sea seguro, próspero y democrático,
desde el extremo norte de Canadá hasta el extremo sur de Chile.
Tenemos todas las herramientas que necesitamos aquí mismo, en nuestro propio hemisferio.
Nuestra gente es dinámica e innovadora. Nuestros países se han comprometido a trabajar en
colaboración. Y nuestra región está unida para siempre por los estrechos lazos de la familia y la
amistad perdurable.
Lo vemos aquí en Los Ángeles, como han escuchado antes, una ciudad que ha sido formada
desde sus primeros días y fortalecida a lo largo de las décadas por las ricas y diversas con- –
contribuciones de personas de todas nuestras naciones.
Está escrito en los murales, en los mercados, en las calles que atraviesan la ciudad, dando
testimonio de la historia, la lucha y el espíritu indómito de los pueblos de las Américas.
Esta ciudad es testimonio de las conexiones que nos unen y de nuestra capacidad para lograr
grandes cosas juntos.
Así que esta noche, disfrutemos de una maravillosa celebración. Salgamos de aquí renovados
con un propósito y una alianza renovada. Y mañana, pongámonos a trabajar para construir el
futuro que esta región merece.
Gracias a todos. Y de nuevo, bienvenidos, bienvenidos, bienvenidos. (Aplausos).

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