Cuando los argumentos “callejeros” no se pueden sostener ante la justicia

Este día en la Corte Suprema de Justicia,  un argumento que durante varios años se ha venido sosteniendo en las calles por parte de los revolucionarios de la oposición, quedó desbaratado.

“Lena harina” y “este gobierno que vendió pastillas de harina”, eran algunas de las consignas que se escuchaban durante las manifestaciones del Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP) y el Partido Libertad y Refundación (Libre).

Hoy el coordinador del FNRP y diputado de Libre, Juan Barahona, sin el carácter que se supone tiene en las calles, temblando con un papel en mano, leyó las disculpas y se retractó por comentarios hechos en contra de Lena Gutiérrez.

Y es que la ex vicepresidenta del Congreso Nacional, Lena Gutiérrez,  y el diputado por el partido Libre, Juan Barahona, llegaron a una conciliación en una querella por calumnia.

Sentando un pésimo precedente para los revolucionarios, Juan Barahona culpó a los medios de comunicación por haberle “mal informado” sobre el caso de Lena.

“Nadie es culpable hasta que se le demuestre lo contrario”, sostuvo Barahona contradiciendo sus propias palabras y las voces que condenaban hace no mucho tiempo a la ex diputada.

La bandera revolucionaria en contra de Lena Gutiérrez, no pudo ser defendida por el icono de la lucha popular, quien fue incapaz de sustentar con argumentos reales y pruebas una consigna que durante varios años ha caracterizado las movilizaciones en Honduras.

El mito de las “pastillas de harina” se cayó este día golpeando duramente a Libre y sus bases, Barahona no pudo derrotar a una Lena Gutiérrez en la llanura, con medidas sustitutivas a la prisión.

No siguió el ejemplo de María Luisa Borjas

Por el mismo delito, en el mismo tribunal y frente a alguien de poder, la compañera de bancada de Juan Barahona, María Luisa Borjas, mostró una actitud diametralmente opuesta.

La parlamentaria fue demandada por el poderoso banquero Camilo Atála, pero contrario a Juan Barahona no se retractó de sus palabras y exigió la apertura del juicio.

Con formación académica y no pseudo revolucionaria, Borjas asumió una posición más valiente que Juan Barahona.

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