Cardenal Oscar Andres Rodriguez Maradiaga: «Un obispo no puede entrar en política»

El Cardenal Oscar Andres Rodriguez Maradiaga cuestiono al Monseñor Luis Alfonso Santos al decir que la misión de obispo y el sacerdote es incompatible con una opción partidista. El cardenal aseguro que el obispo “rojo” se contradice sobre sus posibles aspiraciones y que ante la conferencia episcopal negó tener dicha aspiración política.

A continuación la entrevista brindad por el Cardenal Rodriguez al periódico The Vatican Insider

La misión del obispo y del sacerdote son del todo incompatibles con la opción de un partido… Dedicarse a la política sería un testimonio muy negativo para el obispo Santos». Estas son las palabras con las que el cardenal salesiano Óscar Rodríguez Maradiaga, de 68 años, arzobispo de Tegucigalpa (Honduras), uno de los purpurados latinoamericanos más conocidos del mundo, comenta el anuncio que hizo mons. Luis Santos Villeda, que está por dejar su puesto como obispo de Santa Rosa de Copán, sobre sus intenciones de participar en las próximas elecciones presidenciales. El cardenal Maradiaga, en esta entrevista con Vatican Insider, habla de la difícil situación de su país, flagelado por la violencia y la corrupción.

 ¿Qué piensa de la decisión del obispo Luis Santos Villeda de presentarse a las elecciones cuando deje su cargo en la diócesis?  

Es un tema al cual se le ha dado mucha publicidad en los medios locales desde hace algunos meses. Las respuestas del Señor Obispo han sido algo contradictorias. Por cierto en la última reunión de la Conferencia Episcopal a principios de Octubre nos dijo que le habían tergiversado sus declaraciones. La  misión del Obispo y del sacerdote  es completamente incompatible con una opción partidista. Fue definida muy claramente desde la Conferencia de Puebla.

Según su opinión, ¿tendrá que dejar el estado clerical y pedir la dimisión? 

Es lo que ocurrió con el actual presidente del Paraguay. Monseñor Santos ha dicho que él nunca dejaría el estado clerical ni el sacerdocio. Ha hecho muchas cosas buenas en 27 años de servicio a la Iglesia de Santa Rosa de Copán y sería un testimonio muy negativo  pensar que a los 78 años (puesto que al actual gobierno le quedan aún 2 años) se tienen todas las energías y la salud para algo tan diametralmente distinto como lo es la política.

En América Latina no sería el primer caso de presidente exobispo: ¿qué se ha aprendido de la experiencia en Paraguay con el caso Lugo? ¿El obispo es un buen presidente? 

Nuestra misión es totalmente distinta. No hemos recibido formación para ser políticos sino para ser Pastores del Pueblo de Dios. El Obispo está llamado a ser constructor de la unidad y debe estar abierto a todos. Optar por un determinado Partido es cerrarse a otros de diferente ideología.

¿Puede decir cuál es la situación política y social en su país en este momento?  

Debido a los problemas políticos de los últimos tres años y a la crisis económica mundial, la pobreza ha aumentado mucho afectando a todo el país. El gobierno actual ha hecho muchos esfuerzos para ser reconocido por los demás países y lo ha logrado bastante. Ha buscado hacer un gobierno de unidad y de reconciliación.

Recientemente usted ha recibido amenazas y ha sido víctima de atentados. ¿Cómo es la situación en la actualidad?

Las posiciones extremistas se han ido moderando y solamente algunos medios siguen agrediéndome verbalmente. Pero la violencia debida al negocio de la Droga se ha ido apoderando del país hasta llegar a la corrupción de la Policía. Se han descubierto recientemente auténticos “carteles” de algunas postas  policiales que han cometido toda serie de delitos. Se trabaja en la depuración de la Policía. Hay varios sacerdotes que han sido amenazados por denunciar ese criminal negocio de la Droga. Yo continúo también en esa línea.

¿Qué está haciendo la Iglesia hondureña para ayudar al país en este momento?

El año 2010 lo hemos dedicado a la Reconciliación y al Perdón. Muchas personas estaban  desinformadas y creían la propaganda del régimen que fue separado del poder. El daño sobre todo económico fue muy grande. En la predicación y la Catequesis se enfatizó la necesidad de reconciliar al país y de sentirnos hermanos como hijos de un mismo Padre del cielo. Se va logrando paulatinamente. Hemos participado en diferentes comisiones para el diálogo nacional . Se ha reactivado en los medios de comunicación de la Iglesia la campaña de hace tres años centrada en el “No matarás”, en vista de la incontenible violencia criminal que deja decenas de muertos cada semana. También se ha desarrollado un gran esfuerzo por la solidaridad a través de Caritas,  con los que más sufren, sobre todo en los últimos meses en que las lluvias descontroladas  han causado muchos daños especialmente a los más pobres.

Pero sobre todo tratamos de mantener la esperanza para seguir luchando para que el Evangelio del Señor Jesucristo siga siendo luz en una sociedad que no encuentra la paz y la justicia.

 

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